Opinión por Juan Sáenz Cavia


La semana pasada, el jueves más precisamente, desde la muni emitieron la noticia que estaba vigente la ordenanza que contempla el estacionamiento en reversa a 45° sobre toda la extensión de las avenidas Massey y Alem sobre el lado derecho de circulación, mientras que sobre el lado izquierdo se deberá estacionar en paralelo al cordón.

A la entrada en vigencia de la medida podríamos separarla en tres, aunque es muy difícil encontrar un punto a favor a toda la ordenanza.

La Medida

Desde la Oficina de Tránsito municipal explicaron el porqué de la medida de cambiar el lado de estacionamiento en 45: “Esta modificación se da por una cuestión de utilidad, seguridad y mejor visión para el conductor. Cuando se estacionaba en 45° sobre mano izquierda quien manejaba veía obstruida su visión, con esta nueva implementación quien conduce queda con mejor panorámica del tránsito circulante”, dijeron.

Del vamos nos parece casi incoherente realizar semejante cambio en el paisaje vehicular automotor, con el solo resultado de “mejorar la visión del conductor”, siendo que en Lincoln, no se produjeron grandes o cuantiosos accidentes por quedar, el conductor, del lado opuesto al sentido del tránsito.

A contrapelo de la nueva medida, podemos vislumbrar que si serán cuantiosos los casos de abolladuras y rayones en el lateral de los autos, ya que ahora, con el estacionamiento en 45° sobre la derecha, la maniobra de “embocar” el auto en reversa se hace desde el lado opuesto al conductor. Además, la otra razón es porque nunca, nadie, en todo Lincoln estacionó de esa manera y de buenas a primeras debemos aprender a realizar una maniobra para la que no hubo ni instrucción ni pruebas, por lo que imaginamos mucho trabajo para chapistas y pintores de autos.

Otra cuestión es que el estacionamiento en 45° sobre la derecha de la Av. Alem entre 100 y 200, es impracticable, ya que al llegar a la intersección de Alem y Maipú, queda muy poco espacio para “entrar” en la rotonda, generándose un embudo entre la propia rotonda y los coches en 45 ocupando el doble de espacio de lo que ocupa uno aparcado en paralelo. Aquí también se denota la falta de previsibilidad sobre la escueta funcionalidad de esta medida.

Respecto a la medida en sí, repetimos que creemos que significa un cambio demasiado radical en el desplazamiento vehicular cotidiano. La medida está signada por ser más contraproducente en su vigencia y puesta en marcha que los problemas que viene a resolver. Hablando en criollo, no solo no sirve para nada, además empeora las cosas, que ya estaban muy mal.

La implementación. Peor…, imposible

Para los que tenemos cierto conocimiento y experiencia en publicidad y comunicación, podríamos utilizar la manera de implementar la medida en cuestión, como el ABC de cómo no se deben hacer las cosas. Peor, imposible.

Partamos de la base que para realizar semejante cambio en el quehacer cotidiano de una ciudad, se debe tomar un tiempo prudencial entre la aprobación de la norma u ordenanza, hasta su implementación final. No estamos hablando que desde hoy está prohibido usar la bocina o es obligatorio el uso del casco, hablamos de una medida que debe ser interpretada por los automovilistas, aprendida la maniobra y luego sí instalarla de manera efectiva.

Para esto era necesario comenzar una campaña publicitaria en todos los medios que tiene la muni a mano, para comunicar a partir de qué día entraba en vigencia semejante cambio. Pero no, los cráneos de la publicidad anunciaban y publicitaban que debías decorar tu vidriera con un mascarón de papel mayeé. Un espanto.

Lo ideal hubiera sido comenzar con una campaña intensiva de comunicación e implementación el día que el Concejo Deliberante aprobó la ordenanza, también debieron poner una fecha limite a fines de febrero para la entrada en vigencia, lo que le hubiera dado al automovilista un par de meses para asimilar la nueva medida.

En cambio, a los señores se les ocurrió poner en vigencia la medida un día antes del fin de semana más largo del año, que deja como resultado la dantesca escena de un auto estacionado en 45° de cada lado de la av. Massey, en pleno centro de la ciudad. Esta imagen se repitió durante los últimos días en varios lugares de las dos arterias linqueñas. Inclusive, se pudo notar la desprolijidad de la implementación de la medida con los patrulleros policiales estacionados en 45° sobre la izquierda de la Alem y también un grupo de autos también estacionados en 45° sobre la derecha, respetando los cartelitos que cuidadosamente colocaron en cada cuadra… Lo dicho, peor…, imposible.

¿La Solución?

El problema de estacionamiento en el microcentro de Lincoln es indecible. Con esta ridícula medida solo lograron disminuir considerablemente la cantidad de espacios para estacionar en el centro, dado que las dos cuadras de la Plaza Rivadavia sobre Massey y las dos de Av. Alem donde antes se estacionaba en 45°, ahora solo recibirá autos en paralelo al cordón, siendo que del lado derecho, el lugar para estacionar se encuentra muy limitado por el Palacio Municipal, bancos, bajadas de cordón y varios etcéteras.

Una hipotética solución hubiera sido generar en la plaza principal, un espacio como existe sobre la calle Antas García y Moreno, frente a la iglesia, donde se le “comió” un pedazo a la inmensa y obsoleta plaza linqueña para generar un playón de maniobras y poder estacionar de frente, como se hacer en todas partes del mundo donde sobra espacio, como en Lincoln. Creemos que robarle dos metros sobre las avenidas a una plaza cuya superficie es de dos manzanas y reemplazar o mover algún árbol, no arruinaría la escena y el paisaje urbano y obtendríamos como beneficio un espacio para entrar en 45°, salir de reversa, y de frente, maniobrar para incorporarse al fluido tránsito. Pero para eso, deberíamos barajar y dar de nuevo o poner a gente idónea a tomar decisiones importantes, porque los que están, demostraron que peor…, no lo podían hacer.