Opinión | Por Juan Sáenz Cavia

 «…lo están golpeando todo el tiempo. Lo vuelven, vuelven a golpear. Nos siguen pegando abajo», decía Charly García y pareciera que se refería a Lincoln respecto a los medios de nivel nacional. Nuestro distrito ha estado signado por noticias estridentes de nivel nacional, entre las que se destacan las terribles noticias policiales de Flora Lacave y años después la de Tomás Dameno Santillán, pero desde hace un tiempo somos noticia en los medios importantes por cuestiones políticas, y de las más feas, no porque Lincoln haya parido un gran estadista.

El tema respirador y la internación por Covid de Serenal, allá por mediados del 2021, se transformó en una mala nueva para todo el país, cuando en realidad fue una noticia que debió morir en el acceso, pero muy claro quedó que una news rimbombante, el celular de algún productor periodístico nacional de importancia y la intención de sacar un buen rédito político, resultó la combinación perfecta para que no solo salga de Lincoln, sino para que se esparza como reguero de pólvora hasta llegar a los grandes titulares nacionales bajo un terrible «Serenal ladrón de respiradores».

La semana pasada otro mandatario comunal de otros días fue noticia, y si bien no llegó a las primeras planas, bien sirvió para que desde afuera sigan creyendo que cambiamos artesanos por chorros y carnaval por cárceles. Te llama un amigo de afuera y lo primero que pregunta es «que nuevo quilombo tenemos en Lincoln», ya no preguntan por los Autos Locos…, una pena el concepto que nos estamos ganando.

El pasado 9 de febrero en el programa radial de Mitre, «Lanata sin filtro», el columnista Rolando «Rolo» Barbano, dio un pormenorizado detalle de la situación del ex Jefe Comunal respecto a la toma de su nuevo laburo en el Ministerio de Seguridad. Lanata presentó el informe con un lapidario «Anibal Fernández le dio un cargo en el Ministerio de Seguridad a un exintendente procesado por estafas contra la Municipalidad de Lincoln…», de ahí y por los próximos 15 minutos, Rolo destruyó la imagen tanto del linqueño en cuestión como de su amigo el Ministro, que le dio el cargo de nivel nacional sin siquiera tener un fallo absolutorio que lo exculpe de lo que, solo él dice será exculpado.

El recorrido por los últimos años del Fernández linqueño entre cárcel, penal, calabozo, domiciliaria, el despacho municipal y desde diciembre pasado una banca en el Concejo, se convirtió en el hazme reír de toda la mesa de periodistas, dado que no podían entender como alguien procesado, a la espera del Juicio Oral, con una de sus cómplices condenada en un Juicio Abreviado, por los mismos hechos, pero ubicado el exintendente como la cabeza de la Asociación Ilícita, había sido elegido edil del HCD, por lo que el propio Lanata nos tildó de «boludes» a todos los linqueños.

Imaginamos que el relato incuestionable del periodista de Radio Mitre está extraído de la propia causa, por lo que solo se limitó a narrar una historia en 15 minutos que los linqueños vivimos «en cuotas» desde hace mucho más tiempo y la designación de Jorge, puesto a manejar dineros públicos les sirvió como disparador para hacer el informe en cuestión.

Seguimos siendo noticia y por lo visto no nos quedaremos acá, sino que continuaremos el año próximo, ya que cuando Fernández sea sentado en el banquillo de los acusados en el Juicio Oral que se le debrá seguir, esté o no en el cargo del Ministerio de Seguridad, tengan la plena seguridad, valga la redundancia, que nos volverán a pegar y nos seguirán pegando, por ser el pueblo que tropezó con la misma piedra, y para peor, endilgándole la culpa a la piedra.